Atención psicológica y psicopedagógica para niños y adolescentes

Es en esta etapa de nuestra vida, donde más aprendizajes realizamos y de manera más rápida, ya que somos más flexibles y nos adaptamos mejor a las situaciones a las que nos enfrentamos. Por ello, la intervención psicológica suele ser rápida y efectiva, facilitando que nuestros hijos se desarrollen saludablemente de forma completa.

La intervención psicológica con niños y adolescentes se puede dividir en tres diferentes grupos de edad, según la forma de intervención:

     1- Primera infancia: Desde el nacimiento hasta los seis años aproximadamente. La mayor parte del trabajo en este campo se realiza a través de la psicomotricidad con el niño, dando pautas de actuación con los padres o bien trabajo conjunto con padres y niños.
El principal objetivo será promover un desarrollo psicofisiológico y educativo adecuado para el infante, que facilite su correcto crecimiento.
     2- Segunda infancia: Desde los seis años hasta los doce años. En esta etapa, se interviene principalmente con el niño, a la par que se ofrecen pautas a los padres para generalizar los aprendizajes de la sesión al mayor número de ambientes posibles.
Con este grupo de edad, nos centramos en problemas de comportamiento, necesidades emocionales y la emergente personalidad del niño, donde ya se puede trabajar mediante el lenguaje, adaptándolo a su nivel de desarrollo.
   3- Adolescencia: Desde los doce años en adelante. Este grupo de edad, por sus características especiales necesita que el trabajo con ellos también disponga de estrategias diferentes. El enfoque desde el que hay que partir es su necesidad de sentirse diferentes.
El trabajo se desarrolla en su mayor parte a través del lenguaje, ya que en esta etapa, cada vez la persona se parece más al adulto.

Los motivos más comunes por los que los padres suelen llevar a sus hijos al psicólogo también se pueden separar en los tres bloques anteriores. Algunos de los ejemplos más comunes pueden ser:

1- Primera infancia:
a. Estimulación sensorial y psicomotricidad.
b. Implantación de rutinas. (ej. Sueño, alimentación,…)
c. Miedos y fobias (ej. a quedarse solo, a la oscuridad, a animales…)
d. Pautas de trabajo con padres.

     2- Segunda infancia:
a. Trastornos del aprendizaje. (ej. Académico, comportamiento, problemas de lecto-escritura…)
b. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. (Problemas de atención, de exceso de actividad o de impulsividad)
c. Trastornos de conducta (ej. rabietas, comportamiento inapropiado…)
d. Acoso escolar.
e. Ansiedad (de separarse de los papás, ante exámenes, ante nuevas situaciones…)
f. Miedos y fobias (ej. Oscuridad, a la muerte, a estar solo…)
g. Trastornos del sueño y de la alimentación. (ej. Pesadillas, terrores nocturnos, dificultad para dormir, negación a comer, miedo a atragantarse…)
h. Problemas de autoestima.
i. Duelo infantil.
j. Problemas emocionales.
k. Retrasos madurativos (ej. “hacerse pis”)
l. Diagnósticos genéticos. (ej. Enfermedades genéticas)
m. Asesoramiento educativo.

     3- Adolescencia:
a. Trastornos de conducta (ej. el comportamiento, la agresividad,…)
b. Problemas emocionales (ej. Depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo…)
c. Obsesiones y compulsiones (ej. con el físico, la comida, sentimientos hacia padres…)
d. Trastornos de personalidad.
e. Acoso escolar.
f. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. (Problemas de atención, de exceso de actividad o de impulsividad)
g. La autoestima.
h. Habilidades sociales (con sus iguales y con adultos)
i. La timidez.
j. Educación para la vida (ej. sexualidad, consumo de drogas, “malas compañías”)
k. Técnicas de estudio.

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