Una vez ya somos adultos, normalmente no se hacen distinciones dentro de esa categoría, pero es cierto, que las necesidades, objetivos y problemas de un adulto son muy distintas si se tienen treinta o si se tienen sesenta o incluso de los de ochenta años. Por ello, es importante que el tratamiento psicológico en adultos, también tenga en cuenta esta diferencia.

Nuestras vivencias, a medida que cumplimos años son cada vez mayores. Pasamos por muchas cosas buenas, otras no tanto…y debemos irnos adaptando a los cambios que se producen tanto fuera como dentro de nosotros.

Es fácil, cuando se es niño ir creciendo y pasando a ser adulto, al final, aunque la etapa se complique, cada vez vamos teniendo más poder de decisión en nuestras manos y menos restricciones de otros, además empezamos a tener independencia económica, decisional, emocional… Pero, parece que a partir de un momento, sobre todo con la jubilación, esta tendencia se invierte y de nuevo empiezan a aparecer cambios a los que nos debemos adaptar, muchas veces en los que la balanza se inclina más hacia el lado de perder independencia de algún tipo.

Algunas de las situaciones a las que debemos enfrentarnos son:

  • Cambio de rol personal: Con la jubilación en el plano laboral, con el título de abuelo en vez de sólo el de padre o madre, con la aparición de alguna patología, con la partida de los hijos fuera del domicilio familiar, con el fallecimiento del otro miembro de la pareja…
  • Duelos de personas cercanas a nuestro entorno: Padres, hijos, hermanos…
  • Convertirnos en cuidadores forzados de un familiar que por su deterioro o dependencia necesita atención constante o de los nietos.
  • Sensación de estar envejeciendo, problemas de memoria, problemas emocionales o del pensamiento que dificultan un bienestar personal.

Es posible que si eres una persona que esté pensando si necesita o no ayuda psicológica para sí mismo o su familiar, te puedas ver identificado en alguno de los guiones anteriores, pero esos son sólo algunos ejemplos, cada persona es única y por lo tanto es posible que no te veas reflejado en ninguno de los anteriores y aun así seguirte planteando acudir a un psicólogo. Por eso es importante hacer una primera consulta con el especialista para que la orientación sea más certera y personalizada.

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