No es oro todo lo que reluce y tampoco las navidades son siempre sinónimo de alegría incontenible. Como el “fantasma de las navidades pasadas”, con el aumento del tiempo libre, los encuentros familiares, eventos o compras, pueden aparecer sentimientos de agobio, frustración o antiguas tensiones.

¿Cómo podemos lidiar con estas situaciones? Aquí van una serie de consejos para gestionar las navidades y sobrevivir en el intento:

  • ¿Qué ocurre? En primer lugar, es importante detectar las tensiones que sentimos: ¿qué o quién nos las produce? ¿por qué nos sentimos así? ¿es posible cambiarlo? Podemos probar a modificar cosas de nuestro entorno que nos hagan sentir mejor. Pero es aún más importante, reflexionar sobre nuestra forma de pensar y de plantearnos las situaciones que nos generan malestar y cómo nos influyen.
  • ¿Qué esperamos de la Navidad? Además, suelen existir muchas expectativas acerca de estas fiestas. Basta con ver cualquier anuncio, con abrazos emotivos envueltos en caras sonrientes y luces. O en las redes sociales: la vajilla perfecta y el filtro adecuado para que la foto luzca como una estampa digna de cualquier película americana de sobremesa. Podemos intentar cambiar nuestras perspectivas al respecto, al fin y al cabo, nuestra vida es muy diferente a todo eso. Y estas fechas pueden tener cosas muy positivas para nosotros, por supuesto. Pero no porque tengan que ser las navidades de Mickey Mouse en el país de la piruleta.
  • Reencuentros. Es importante disfrutar de aquellas personas que en otros momentos no podemos sentir tan cerca, por distancia o falta de tiempo. Aprovecha para reflexionar qué te aportan, y cómo puedes sacar el máximo partido a instantes así con ellas.
  • Tiempo libre. Es evidente que hay muchas ofertas de ocio en Navidad. Sin embargo, desde aquí planteamos la posibilidad de sacarle el máximo partido al mejor de nuestros recursos: nosotros mismos. Por ejemplo, podemos aprovechar para organizar juegos en casa, con otros familiares o amigos. Jugar a identificar quién es quién en fotografías antiguas, juegos de pistas, concursos de chistes, resolver preguntas sobre anécdotas de los presentes, poner los vídeos más graciosos del momento y pararlos antes de que se resuelvan para dar opción a imaginar qué ocurrirá al final…en resumen: imaginación y nuevas tecnologías al poder, que para eso tenemos ambas accesibles día a día. Y como a veces no hay mejor plan que las cosas más sencillas, sobre todo si el tiempo no acompaña, la solución es: “mantita y peli”. Recomendamos algunas de ellas: “Del revés (Inside Out)”, para que los más pequeños (y los que no lo son tanto), obtengan una divertida perspectiva del mundo emocional. Interesante por su reflexión social y psicológica para los adultos, “Criadas y señoras (The help)”, ambientada en el racismo de la década de los 60 estadounidense. Y la última de las recomendaciones: “Pequeña Miss Sunshine”, la historia de una familia original que nos sirve de pretexto para, explorar a modo de comedia diferente, cosas con las que nos topamos todos los días como la percepción de fracaso, el ideal de belleza o las relaciones humanas.
  • Regalos. Más de un quebradero de cabeza nos suelen traer. Algo que puede ayudar, es estar pendiente de las necesidades de las personas a regalar. Alguna actividad de ocio que hayan iniciado, algo que se les acabe de romper…y si no, utilizar “espías” del entorno cercano que informen, pudiendo mantener así la sorpresa. Y no subestimes los “emocionales”, al fin y al cabo, son los que más cumplen con la esencia de regalar.

Esperamos que haya resultado útil esta guía, atrévete a ponerla en práctica y ahora ya sí podemos decir… ¡feliz Navidad!